martes, 28 de abril de 2009

ADIÓS A LA MAGIA

Se presagiaba, se veía venir, aunque los seguidores más acérrimos y los fanáticos de su tenis se resistían a oir la peor determinación. Y el día llegó. Guillermo Coria anunció oficialmente su retiro del tenis profesional, luego de tantos vaivenes e intentos truncos de retornar al circuito. El finalista de Roland Garros 2004 jugó su último partido hace un mes y medio en el challenger de Bangkok (allí perdió por 6-2 y 6-3 ante el israelí Harel Levy) y continuó exhibiendo sus dudas de volver plenamente a la actividad. Finalmente, el Mago decidió abandonar el deporte blanco y empezará nuevos proyectos en su vida, que no serán alejados del tenis, debido a que brindará clínicas en el país, pero que no lo tendrá mano a mano con los mejores del mundo. Así como se mostró en 2003, cuando comenzó a enlistarse como uno de los mejores sobre polvo de ladrillo, cuando en 2004 fue número 3 del mundo, o como en 2005 arañó la victoria ante la ya realidad, Rafael Nadal, el imbatible a cinco sets sobre arcilla. El Mago fue el único que tuvo en jaque al impresionante mallorquín que en esas condiciones tiene un impresionante récord de 45-0.
Talento, magia, estrategia, inteligencia, seguramente son atributos que se mantienen intactos en Coria. Aunque sus ganas expiraron, su cabeza no lo acompañó y por eso su decisión: la felicidad la buscará fuera del tenis.

GERMÁN MARTINA

miércoles, 15 de abril de 2009

¿EL SUPER O EL MINI?

Boca vs River. River vs Boca. Una nueva edición del partido más esperado por hinchas de ambos equipos, pero además por jugadores, ex jugadores, entrenadores, ex entrenadores, representantes, ex representantes, periodistas (no hay ex periodistas, ¿o sí?), extranjeros, turistas, oportunistas... El mundo del fútbol se paraliza ante este encuentro que se desarrolla, dos veces por año, en Núñez o en La Boca. Los que conocen de organización de espectáculos a nivel mundial y meten en la coctelera todos los condimentos que reúne este evento, argumentan -según su parecer- que el que se disputa en La Bombonera (generalmente el partido por el Torneo Clausura de cada año, antes de junio), es más atrapante, sobre todo por el marco "cerrado" y "pegado" al verde césped que exhibe el fanático desde la tribuna, y no por desprestigiar el magnífico Monumental.

Mas allá de analizar el contexto, la trascendencia del encuentro para propios y ajenos y lo que pueda acontecer posteriormente al match en sí (cargadas, afiches, cánticos, banderas y demás), cabe reconocer la imposibilidad de soslayar lo que tiene verdadera gracia y la consecuencia de todo este preámbulo: EL PARTIDO. Antes, un dato: de los últimos 21 partidos entre Boca y River, sólo dos tuvieron más de 3 goles. La tendencia es clara y, generalmente, la escasa cantidad de tantos marca una característica en este tipo de cruces: los clásicos son un bodrio. Lo único que hace captar la atención del espectador neutral es el choque de camisetas, porque los partidos resultan ser un fiasco, son chatos y con nulas situaciones de gol.

Para este, en particular, hay varias dudas: Battaglia y Riquelme, en Boca; Barrado, Falcao y Fabbiani, en River. Además, Gallardo no está para jugar los 90 minutos, pero debido a su experiencia, el DT lo incluiría entre los once iniciales. Volvería Buonanotte y, en el Xeneize, Cáceres está recuperado de su desgarro ya está listo para jugar.

El domingo se despejarán las incógnitas: ¿el Superclásico hará caso a ese mote y será un encuentro emotivo, con llegadas y goles para gritar o sólo se quedará en la llanura de un Miniclásico, trabado en todos los sectores del campo y aburrido como los de los últimos tiempos? Cuando Bassi diga "A jugar...", será tiempo de conocer la verdad.

DAMIÁN ORLANDI