domingo, 13 de abril de 2008

GANA, PERO NO GUSTA

Juega mal River, pero gana. Casi no patea al arco el equipo de Diego Simeone, pero termina festejando. Lo cierto es que quien termina siendo campeón es el que suma más puntos a lo largo de un campeonato, y por ahora los Millonarios son los que más méritos están haciendo o, para expresarlo correctamente, son los demás clubes quienes no encuentran la fórmula para jugar menos peor que los de la Banda.

Parece duro el comentario, pero la realidad marca -desde hace tiempo- que en el fútbol argentino se juega muy mal. Tal vez por la presión de la gente, quien pretende (sea hincha del equipo que sea) salir campeón en la primera jornada, o porque los mejores están en Europa y acá queda el descarte y las promesas. Las razones pueden ser diversas, pero los bodrios se suceden, la violencia no cesa y la expectativa de quien escribe estas líneas respecto a cada encuentro del torneo argentino se acaba cuando la pelota empieza a rodar.

Hace instantes, River y Tigre se enfrentaron en un semi vacío estadio Monumental. Debido a la prohibición de parte de las autoridades, quienes dispusieron que no se vendieran entradas generales y sólo tengan acceso al estadio los socios e hinchas visitantes, el marco y el desarrollo del juego coincidieron: fue todo muy triste. Los de Victoria dominaron tibiamente las acciones en el primer tiempo, aunque fue escaso su poderío ofensivo. Los locales no estuvieron en la primera etapa. Sólo aparecieron en el comienzo del complemento, y les bastó.

A los 5 del segundo tiempo, Matías Abelairas estrelló un tiro libre en el travesaño. A los 10, un centro suyo cayó en la cabeza de Radamel Falcao, quien la metió de pique al piso e hizo estéril el vuelo de Daniel Islas. Fue muy flojo lo del colombiano, pero cumplió con lo suyo: el gol. Posteriormente, se fueron expulsados Oscar Ahumada y Santiago Morero. Dos que prefirieron irse a las duchas antes de tiempo, seguramente porque se aburrieron. Hasta Juan Pablo Pompei estuvo a tono con el cotejo: no cobró un penal a favor de Tigre (mano de Gustavo Cabral y el referee sanciono tiro libre para el otro lado) y corto demasiado el juego, inducido por el reclamo de los futbolistas de ambos equipos.

Fue un 1 a 0 para River, que puntea en el campeonato y demuestra poco. Pero en un futbol mediocre, le alcanza para mirar a todos desde arriba.

DAMIAN ORLANDI

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